* Indagando siempre en las páginas de nuestra historia
traemos a nuestra sección
cartas que se enviaran los notables Páez Bolívar, en ellas hacen
un profunda
descripción de su modo de ver el mundo que ellos mismos estaban
construyendo. Son imágenes claras del pasado que nos permiten
conocer más aún el presente.
El
1 de Octubre de 1825, el General José Antonio Páez, escribió
una carta al Libertador Antonio Leocadio Guzmán y con el paso de los
años la historia toma esta carta y la reseña como una clara insinuación
al General Bolívar para que se coronara. Esto es considerado como una
evidencia de que Páez dudaba mucho de que en Venezuela se pudiese arraigar
una juiciosa libertad.
Paez escribió: Ud se abismaría de ver las personas que
dirigen su país. Son de la especie que en cualquier otra parte en que
hubiese moral pública ocuparía el lugar mas inferior, y muchos
de ellos ocuparían un presidio por sus crímenes; mas por desgracia
no es así. Ellos manejan a su antojo las elecciones, señalan al
primer magistrado de la República, hablan de la reelección de
usted, no de buena fe, sino por temor, pues aquellos que, en papeles titulados
Astrónomos ó Triquitraques se erigen en sus panegiristas, son
sus mayores enemigos y toman el carácter de sus defensores por indisponer
a otros.
Cuando veo todo esto en lo que se llama pueblo, cuando veo a los que llaman
diputados de este pueblo hacer su viaje a lo que llaman Congreso y que los más
vocingleros contra lo que ellos llaman despotismo toman al instante un empleito
de estos que ellos llaman tiranos y otras mil cosas, entonces ,me parece que
se puede asegurar de este país necesita otra cosa distinta de la presente
que establezca el orden, le dé la debida consideración a los que
la merecen e imponga silencio a los tramoyistas.
La situación de este país es similar en el día a la de
Francia cuando Napoleón el Grande se encontraba en Egipto y fue llamado
por aquellos primeros hombres de la revolución, convencidos de que un
gobierno que había caído en las manos de la más vil canalla
no era el que podía salvar a aquella nación, y usted está
en el caso de decir lo que aquel hombre célebre entonces: los intrigantes
van a perder la patria, vamos a salvarla.
La respuesta de Bolívar , considerada como de extraordinario alcance
hizo también un análisis de la situación en aquel entonces
reforzando sus creencias en los ideales democráticos.
Usted, escribió Bolívar, no ha juzgado me parece, bastante
imparcialmente el estado de las cosas y de los hombres. Ni Colombia es Francia
ni yo Napoleón. En Francia se piensa mucho y se sabe todavía mas,
la populación es homogénea, y además la guerra la ponía
ene l borde del precipicio. No había otra república grande que
la francesa y la Francia había sido siempre un reino. El gobierno republicano
se había desacreditado y abatido hasta entrar en un abismo de execración.
Los monstruos que dirijan la Francia eran igualmente crueles e ineptos. Napoleón
era grande y único, y además sumamente ambicioso. Aquí
no hay nada de esto. Yo no soy Napoleón ni quiero serlo; tampoco quiero
imitar a César, aún menos a Iturbide. Tales ejemplos me parecen
indignos de mi gloria. El título de Libertador es superior a todos los
que ha recibido el orgullo humano. Por tanto, es imposible degradarlo. Por otra
parte, nuestra populación no es de franceses en nada, nada. La República
ha levantado al país y a la prosperidad, dando leyes y libertad. Los
magistrados de Colombia no son ni Robespierre ni Marat. El peligro ha cesado
cuando las esperanzas empiezan, por lo mismo, nada urge para tal medida. Son
repúblicas las que rodean a Colombia y Colombia jamás ha sido
un reino. Un trono espantaría tanto por su altura como por su brillo.
La igualdad sería rota y los colores verían perdidos todos sus
derechos por una nueva aristocracia
Se dice que el Libertador Simón Bolívar aprovechó esta
oportunidad para enviar a Páez la Constitución que él había
preparado para Bolívia, en la cual según su criterio se encontraban
reunidas todas las garantías de permanencia