Redacta: Sigfredo Romero Sánchez
La Semana Santa tiempo reservado para el recogimiento espiritual y recordar
los días más dolorosos de la vida de Jesús. Por eso en
Puerto Cabello se acostumbra mantener viva la Pasión y Muerte de Cristo.
En diversos lugares de Puerto Cabello, se llevan a cabo actividades religiosas
que narran importantes momentos de la historia sagrada: La Entrada Triunfal
de Cristo a Jerusalén, La Multiplicación de los Panes, El Sermón
de la Montaña, La Resurrección de Lázaro, La Santa Cena,
El Huerto de los Olivos, Vía Crucis, Crucifixión, Resurrección
y Asunción.

Los católicos practicantes participan de los oficios religiosos que
se realizan en las distintas parroquias. Siendo las Procesiones: la del Nazareno,
el Santo Sepulcro y la Dolorosa, las que logran concentrar más feligreses.
En las poblaciones de la costa carabobeña se acostumbra, cuentan nuestros
abuelos, que era mandato religioso, visitar siete templos; y admirar las Iglesias
en especial la Catedral San José, frente a la Plaza Bolívar,
La Iglesia Nuestra Señora de la Caridad en la Calle Sucre, Nuestra
Señora de la Coromoto en Rancho Grande, El Rosario, la más antigua
de la ciudad, ubicada en la Zona Colonial de Puerto Cabello, entre otras.
Bien conocida es la procesión del Viernes Santo en Puerto Cabello. En ese día los Cargadores de Santos acuden a las Iglesias La Caridad y San José -hoy Catedral- para así pagar sus promesas por los favores concedidos. La cual consiste en llevar en hombros el peso de la imagen del Santo. Salen dos procesiones con las figuras de: María, San José, la Dolorosa y el Santo Sepulcro donde yace Jesús. Las procesiones se dirigen a un lugar designado por el sacerdote para realizar el "Encuentro" o "Reverencia", donde los Santos "expresan su dolor" inclinándolos varias veces, ayudados por la fuerza de los Cargadores. Por tradición este encuentro se realiza año a año en la esquina de La Plaza Concordia de Puerto Cabello.

Se acostumbra por parte de los devotos del Cristo de la Salud de Borburata, acudir en procesión silenciosa, descalzos hasta la Iglesia de esta bucólica Población. Consiste en llevar sobre los hombros una pesada cruz de madera, al llegar al pueblo las campanas anuncian a los feligreses con repiques a ritmo de tambor. Los asistentes se mantienen en silencio mientras los Cargadores de la Cruz cumplen con su promesa al tiempo que, con esta acción, solicitan al creador que les alivie de sus pesares.
BENDICIÓN DEL MAR

La Bendición del Mar en el Malecón. de Puerto Cabello y de un
tiempo para acá, -unos diez años aproximadamente- en el rompe
olas de la población de Morón, tiene vigencia cada Domingo de
Resurrección.
Se dice que en tiempos remotos cuando existía el Ferrocarril entre
Puerto Cabello y Valencia, era muy común recibir a los visitantes que
venían de Naguanagua y otras latitudes de Carabobo y Venezuela. El
Sábado de Gloria, algunos vecinos acostumbraban viajar hasta Puerto
Cabello, para presenciar la Bendición del Mar a temprana hora de la
mañana del Domingo de Resurección y con el fin de obtener el
Agua Bendita". De manera que, La Bendición del Mar es una vieja
tradición que nos viene desde principios de siglo, y que consiste en
celebrar una misa frente al mar, exactamente a la orilla del Malecón,
el Domingo de Resurrección.
Celebrada la Santa Misa el sacerdote procede a elevar el Santísimo
y bendecir las aguas que rodean a este puerto, por todos sus puntos cardinales
las aguas del mar reciben la bendición. Se acostumbra que en ese momento
suenen sus bocinas los barcos, yates, remolcadores y lanchas anclados en la
bahía, al igual que algunas personas asistentes se lancen al agua para
recibir, junto con el mar, la bendición del Santísimo en el
día de la Resurrección del Señor.
De esta manera la población de Puerto Cabello despide la Cuaresma y
le da paso a nuevas esperanzas de trabajo, fe en el creador del universo y
especialmente por la salud de los pobladores.

José_Ali_Lebrúm
Entre las misas celebradas a orillas del mar, se recuerda con mucho cariño
las oficiadas por Monseñor Alí Lebrum Moratinos a principios
de los años setenta .en este litoral carabobeño. Igualmente
en tiempos muy cercanos a Monseñor Willian Guerra, quien fuera Vicario
de la Diosesis de Puerto Cabello y muy querido por la colectividad.
No hay duda que han desaparecido de la Semana Mayor unas cuantas costumbres
del pasado, tal como guardar luto al visitar los templos; no comer carne,
sólo pescado o chigüire, ni bañarse en rio o en la playa.
Antiguamente nadie trabajaba en los días santos; la comida se hacía
temprano; no se pilaba ni usaba herramienta alguna, porque se creía
que esta acción podía provocar sangramiento en las heridas de
Jesucristo y por si fuera poco las emisoras de radio colocaban música
sacra en su programación.
Todos se dedicaban la Semana de la Pasión y Resurrección de
Cristo. Hoy día ese período es para muchos un lapso propicio
para descansar en la playa, salir de vacaciones o irse de turismo. De manera
que aquel sentido que tenía la Semana Santa, como un tiempo de recogimiento
espiritual y para la reflexión, se ha debilitado. No hay que olvidar
que la cultura es dinámica.